Somos hijos de Caín

Pues sí, ya se sabe. En realidad se sabe desde hace mucho, yo se lo oí en su día a Félix Rodríguez de la Fuente. Hubo antepasados nuestros que eran veganos, y otros que eran carnívoros, y los segundos exterminaron a los primeros. Nosotros descendemos, mal que nos pese a algunos, de los segundos. Somos descendientes de los que le dieron matarile al bueno de Abel.

Somos hijos de Caín. Y se nota, vaya que si se nota.

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Esto no lo ha puesto el Ayuntamiento

ESTO NO LO HA PUESTO EL AYUNTAMIENTO

Mi abuela no creía que el hombre hubiese llegado a la luna. Eso no es algo muy sorprendente cuando hay muchas personas, hoy en día, con (supuesto) mayor bagaje cultural que mi abuela, que también lo niegan. Pero es que mi abuela tampoco creía que existiese Nueva York, por ejemplo. ¿Y por qué? Porque ella no había estado allí nunca, así de simple. Un argumento tan chusco y gracioso puede resultar entendible en una persona muuuy mayor, de hace muuuucho tiempo, ya que la Sra. Isabel, nos dejó hace bastantes años.

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Encuentro en las cuatro fases

Las fases lunares podemos dividirlas en dos grandes ciclos: el primero desde la Luna Nueva hasta la Luna Llena, en el que podemos observar un aumento paulatino de la cantidad de luz reflejada por la Luna. El otro gran ciclo es el que se inicia con la Luna Llena hasta la Nueva y que se caracteriza por la disminución de dicha luz reflejada.

fases de la luna

La fase de aumento de luz comienza en el momento en que el Sol y la Luna se encuentran en el mismo signo y grado de longitud zodiacal; en ese momento comienza la Luna Nueva. En general es la época más adecuada para iniciar nuevos proyectos o comenzar asuntos de cualquier índole, también la capacidad creativa se ve aumentada, lo cual determina la capacidad de concebir nuevas estructuras en todo aquello que sea de interés para nosotros. Existe, también, un aumento de empuje o incluso hasta una cierta agresividad, que si lo interpretamos correctamente no son sino el motor que facilita el comienzo de otras empresa; esta situación se correlaciona, en el mundo vegetal, con la época de la siembra o del máximo crecimiento de lo sembrado previamente.

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Meditad, meditad, malditos

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Hay necesidad de meditar, por parte de todos, alguna vez. Si cuando llegue la ocasión no se te ocurre ningún tema sobre el que reflexionar, me atrevo a sugerir estos argumentos, en atención al signo solar al que pertenezcas:

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El gato de Cheshire ¿de Lewis Carroll? ¡Miau!

 

Lo de “sonreír como un gato de Cheshire” es una expresión inglesa que equivale a reír o sonreír enseñando dientes y encías. Los aficionados a la literatura infantil lo asocian inmediatamente a Lewis Carroll (su verdadero nombre era Charles Lutwidge Dogson), autor de Alicia en el País de las Maravillas, en donde aparece el famoso gato de Cheshire, con su enigmática sonrisa y entablando charlas casi filosóficas con Alicia.

Esto es sabido por casi todo el mundo. Y también una gran parte de lectores atribuyen a Lewis Carroll la creación de dicho personaje y la frase, pero en eso están equivocados.

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Sonreír como un gato de Cheshire ya era de uso común en la sociedad inglesa bastante antes de que naciese Carroll. De hecho, este nació en 1.832 y la frase ya aparece en una especie de guía de proverbios publicada en 1.788.

En cuanto al gato en sí, hay una gran cantidad de teorías sobre su origen, y en alguna de ellas parece que se inspiró Lewis Carroll.

Por ejemplo, en la localidad de Cheshire había unos típicos quesos con la forma de un gato sonriendo y era costumbre el ir comiéndolos de forma que lo último que quedaba era la boca y la sonrisa. Eso explicaría perfectamente la actividad del gato en el libro de Alicia, que iba desapareciendo hasta verse únicamente su enigmática sonrisa. Lo que falta saber es quién fue antes, si el libro o los quesitos de Cheshire.

Otra opción es que Carroll se inspirase en una escultura en la torre de St Wilfrids Church, en Warrington, en el condado de Cheshire.

También podría haberse inspirado en una gárgola con esa apariencia en St Nicolas Church, n Cranleigh, donde su padre fue rector. O bien en la iglesia de St Peter, donde también su padre ejerció de rector entre 1843 y 1868.

Por último, también en la localidad de Cheshire hay o hubo el dibujo de un león para el escudo de armas de un noble, que fue tan mal dibujado por el artista, que parecía más un gato que un león. La coña marinera de los habitantes hizo famoso aquel león como “el gato de Cheshire”.

Quién sabe dónde se inspiró Lewis Carroll para su famoso gato pero, fuese donde fuese, no quita ni un ápice de mérito a la genial obra de “Alicia en el País de las Maravillas” y su segunda parte “A través del espejo”.

Manual para torpes – Nueva política

Soy muy torpe, lo reconozco, y necesito leerme esto, pero ya. Porque no los distingo.

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Si no está escrito aún, que alguien lo haga, por favor. O lo haré yo, y va a ser peor.

Ofendiditos

Dice una famosa leyenda que hace mucho tiempo una ardilla podía viajar por España de los Pirineos a Gibraltar saltando de rama en rama, sin tocar el suelo. Hoy no podría hacerlo con árboles, pero sí que podría saltando sobre las cabezas de los ofendidos.

No hay otro país que tenga mayor cantidad de ofendidos por metro cuadrado. No tengo cifras estadísticas que lo digan; el dato me lo he inventado, como hacen los modernos comunicadores o creadores de opinión, pero me vale para seguir mi argumentación. Hay gente se ofende por todo, absolutamente por todo.

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El toro de la vega ya no muere (alanceado)…

…pero seguirá sufriendo. La periodista @ruthtoledano se pregunta si es violencia o evolución.

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Mientras tanto, Charles Darwin piensa que debería haberse dedicado a teorizar sobre la fiabilidad de las predicciones del futuro basadas en el tamaño de los cuernos de los ciervos.

 

666 ¡La bestia ataca! ¿Padeces de trihexafobia?

Quizás sí, y no lo sabes. Ese nombre tan raro, trihexafobia, en realidad lo es aún más, ya que la palabra real, completita, es hexacosioihexekontahexafobia, y sirve para designar el problema que tienen (o tenéis) aquellos que padecen de un miedo insuperable e irracional, o sea, fobia, al número 666. En realidad, aquí es todo muy raro, no solo la palabreja. Veámoslo poco a poco.

Si uno dice en cualquier conversación cotidiana “seiscientos sesenta y seis” pronto habrá cerca algún informado que dirá “¡el número de la bestia!”, (o el del diablo, o del anticristo…) Y si su información es de luxe, además sabrá que así aparece citado en la Biblia, más específicamente en el Apocalipsis, 13:18, cuando dice: “Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis”.

Ya está. Todo claro ¿no?

el numero de la bestia

Pues no. Para unos es la marca de la bestia pero, para otros, es la marca del nombre de la bestia. O sea, que ese número representa el nombre de alguien. Entonces ¿quién es la bestia? Aquí es donde la historia se complica. La biblia se escribió, se supone, en hebreo, pero la versión más antigua que se conoce es una traducción en griego. Para hacerlo más complicado, el hebreo no tiene vocales, y ni el hebreo ni el griego tenían números, sino que sus letras también eran números. Por ejemplo, la primera griega, la alpha, esa que quieren ser todos los machos, es también el número 1. Y para terminarlo de arreglar, los números romanos también son letras, aunque eso vendrá después.

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Ah, bueno, si es la tradición…

Sobre monos, plátanos y duchas

Es muy conocido el experimento que realizaron hace tiempo con seis monos. Estaban en una jaula y en la misma había una escala que llevaba a una cesta con plátanos. Cada vez que alguno intentaba subir a por los plátanos, una ducha de agua helada los bañaba a todos. Lo repitieron hasta que llegó el caso en que si algún mono intentaba trepar por la escala, los demás le golpeaban para impedírselo, ya que sabían lo que les ocurriría a continuación.

El siguiente paso fue sustituir a uno de los monos por otro nuevo que no conocía aquello. En cuanto se acercó a la escalera recibió una paliza del resto, que temían una ducha helada. El nuevo no sabía nada de la ducha, pero al poco ya entendió que no debía intentar subir por la escala salvo que quisiera llevarse una golpiza.

A continuación cambiaron a otro mono y se repitió la historia pero, en este caso, además, el mono que había entrado antes y no conocía las duchas heladas, también participaba en golpear al nuevo. Él ya había asumido que estaba prohibido acercarse a la escalera.

Terminaron sustituyendo a todos los monos, hasta que ya no quedó ninguno del grupo inicial. Todos habían entrado después de la fase de las duchas de agua helada y no las conocían. Sin embargo, todos participaban del hecho de que había que golpear a aquel que intentase alcanzar los plátanos. Aunque no sabían por qué.

Tradiciones
Tradiciones

Aquí hay gato encerrado

Si la historia de los monos es archiconocida, no lo es tanto otra tan esclarecedora o más sobre la irracionalidad de algunos comportamientos, ya que sus protagonistas son humanos. Y un gato.

Ocurrió que un maestro espiritual, un gurú, que tenía su grupo de acólitos, tenía también un gato por mascota. Cuando el gurú iba a realizar su oficio religioso y empezaba a montar su altar, con el incienso, las velas y todos los accesorios que correspondan a tales menesteres, el gato, que era muy revoltoso y no entendía de cultos espirituales, pasaba entre todos los chirimbolos, volcaba el cáliz, tiraba las velas y lo ponía todo manga por hombro. Aunque el gurú intentó educarlo, no tuvo tanto éxito como con sus seguidores y finalmente, no tuvo más opción que atarlo cada vez que iba a oficiar una ceremonia. Pasó el tiempo, el gurú pasó a otro plano más elevado (que la palmó, vamos), también llegaron otros acólitos y se renovó la congregación, aunque se mantuvieron los ritos, que fueron pasando de unos a otros, como manda la Sagrada Tradición.

El gato también cambió, pero siempre hubo uno. Los discípulos no sabían el porqué, pero antes de empezar cada misa había que buscar un gato y atarlo. Era lo que veían sus antecesores y era lo que hacían ellos, ya para siempre, por tradición.

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